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La capacidad de las empresas para adaptarse a los cambios es una máxima que se puso a prueba con la pandemia del coronavirus. Líderes y expertos coinciden que el éxito en esa transformación podría determinar el éxito de las organizaciones.

La pandemia del coronavirus marcó un antes y un después en la sociedad y, por ende, en la realidad de las industrias. El mundo ha cambiado y las empresas lo saben. Por ello, resulta urgente la discusión respecto a cómo deberían adaptarse los trabajadores en las empresas, incluidas las del sector minero energético, a las nuevas formas de trabajo. Todo ello se habló en el tercer bloque de la decimotercera edición del TICAR 2022 “Modernidad líquida, tiempo de incertidumbre en la empresa y en la sociedad”.

«Según el autor Zygmunt Bauman, ya no nos encontramos en una modernidad sólida, con cosas estables. Estamos en constante flujo. Los jóvenes ya no trabajan años en las mismas empresas, buscan nuevos retos», partió diciendo en su charla magistral Eddy Morris, director de Educación Ejecutiva de la Universidad ESAN. Haciendo alusión al título de la exposición, Morris señala que, efectivamente, “nos encontramos en un estado de incertidumbre. Todo va rápido. Hasta los vínculos humanos se han deteriorado. Conocemos a personas por distintos medios, pero no establecemos los mismos vínculos».

Estas interacciones humanas se han trasladado, en efecto, a las organizaciones. “Estas no pueden ser las mismas”, dice Morris. “Tienen que adecuarse al escenario de hoy”. Para ello, agrega el especialista, se requiere la adaptación a los nuevos escenarios y a nuevas estructuras horizontales y a la red de las organizaciones. Son las llamadas ‘organizaciones líquidas’, cuyas principales características difieren de las empresas tradicionales: estas permiten que las personas aporten sus propios proyectos, valoran el talento interno y brindan información constante a sus empleados.

«La modernidad líquida tiene que ver con la tecnología e innovación. Es incorporar nuevas tecnologías, tener empresas flexibles y adaptativas, tener un pensamiento ágil y empresas inteligentes para capitalizar el potencial de lo digital», dice Morris, y hacia esta transformación, agrega, deben apuntar también las empresas minero energéticas.

«La transformación digital tiene que ser parte de la forma de operar de las empresas. Tiene el potencial de ayudar a las empresas a optimizar sus costos y mejorar sus ganancias al automatizar sus procesos de trabajo. Si ya se empezó ese camino, no se puede detener», dijo Morris. De hecho, agregó, la robótica desplazará el 40% de los puestos de trabajo en el mundo y debemos prepararnos para eso: «La inteligencia artificial superará a la del ser humano entre el 2035 y 2040», afirmó.

HACIA ENTORNOS MÁS FLEXIBLES

Fernando Ferreyros, de Chinalco Perú, puso el reto sobre la mesa: transformar las organizaciones sólidas en organizaciones líquidas, tal como se hace con los minerales. Sin embargo, advirtió que esto no implica el descarte de estructuras, sino más bien la adhesión de nuevas cualidades, como la confianza. «Un tema básico en las relaciones laborales es la confianza. Las organizaciones líquidas tienen como base la confianza para que puedan funcionar».

“Los sistemas líquidos funcionan en la medida en que confiamos. La otra cara de la confianza es el control. Pero el control es volver al estado más sólido”. Sin embargo, acotó que cada persona tiene necesidades distintas. “No todos están trabajando en la oficina o en casa. La gestión de un líder debe individualizar las decisiones respecto de sus equipos».

Fiorella Meza, jefa de Comunicaciones de Statkraft Perú, señaló la importancia de revisar los planes estratégicos de las empresas ya no de manera anual, sino cada tres meses: “Necesitamos entornos más flexibles que respondan a entornos desafiantes, que sean tolerantes al error, porque de eso depende el éxito de nuestra organización».

«Las nuevas generaciones buscan estar en organizaciones que tengan propósito, con su comunidad, con el ambiente, y que haya coherencia entre lo que se dice y se haga. De esta forma, la gente trabaja feliz, motivada y es más productiva», concluyó.

Por su parte, Sandro Purizaga, Regional IT Manager de la Red Eléctrica de España, coincide en que la base de la organización líquida es la confianza: “Nuestra compañía ha generado un manifiesto que recoge la parte cultural. Estamos generando una nueva cultura digital, nuevas competencias y herramientas para que las personas sientan que su trabajo es valorado». Por último, dejó una reflexión para el cierre: «La resiliencia es una palabra clave. El nivel de adaptación que tengamos es lo mejor que podemos tener ante cualquier situación».

Fuente: Revista Desde Adentro.

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