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Eddy Morris, director de Educación Ejecutiva de la Universidad MBA ESAN, expuso durante el TICAR 2022 que en la actualidad se requiere tener la innovación como parte del ADN, lo cual implica que las organizaciones estén en constante evolución y dejen atrás estructuras sólidas. La transformación digital es, ante todo un cambio cultural y de organización equiparable al cambio que hay de algo sólido a líquido.

La velocidad en los cambios es constante y ha venido para quedarse. En eso coincidieron los participantes del panel sobre “Modernidad líquida, tiempos de incertidumbre en la empresa y en la sociedad” que se desarrolló en el Simposium TICAR 2022 (Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones, Automatización y Robótica), organizado por la SNMPE (Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía).

Eddy Morris, director de Educación Ejecutiva de la Universidad ESAN, explicó que hoy en día vivimos en la era de la modernidad líquida, dejando de lado el espacio de las estructuras sólidas. Eso significa que el concepto de estabilidad, propio de estructuras sólidas como el hielo, en donde prima la permanencia en el tiempo y espacio, está dejando de ser lo requerido por el mercado, en donde prima el cambio.

Las organizaciones, las estructuras y los jefes necesitan transformarse y convertirse en entidades que tienen propiedades similares a las de los líquidos, que no tienen como principal característica la estabilidad, sino todo lo contrario: el permanente cambio. En ese esquema, “la innovación ha de ser algo de todos los días y formar parte del ADN de las empresas”, enfatizó.

En una sociedad líquida como la actual, añadió, todo fluye, todo cambia de forma dinámica en un flujo constante. “Las organizaciones deben adecuarse a este modo líquido. Los gerentes tienen que estar mirando lo que se viene todo el tiempo. Los planes han de ser ágiles y revisados cada tres meses y reestructurarse las veces que sea necesario sin miedo a que sean criticados si hubo errores”, planteó.

La transformación digital, añadió, no es algo tecnológico sino algo cultural, que incluye a un cambio en las personas, desde los trabajadores que deben aprender nuevas habilidades hasta los gerentes, que requieren cambiar su forma de pensar para convertirse en gestores similares a los que poseen las startups. “Se requiere gente ágil con proyectos ágiles y pensamientos ágiles”, dijo.

“El líquido, sin embargo, ha de tener algo de viscoso”, advirtió a su turno Fernando Ferreyros, vicepresidente de Recursos Humanos de Chinalco Perú. El reto de pasar de sólido a líquido es inevitable e impostergable, sostuvo, porque la modalidad de trabajo pre-pandemia no va a volver, pero tampoco se puede operar con exceso de fluidez: hay que dar cierta estructura al trabajo en la mina, explicó.

Eddy Morris coincidió en que las empresas inteligentes capaces de capitalizar el potencial entre lo digital y las estrategias de datos a favor de la operación necesitan algo de estabilidad y la confianza que esta genera, porque no todo puede ser líquido. La tecnología, dijo, es el puente requerido para esa transformación fluida.

Para el área de recursos humanos el reto es enorme, porque solo en el Perú tenemos 24 millones de personas que nacieron en la era digital y quieren esa inmediatez propia de los tiempos modernos a los cuales deben adaptarse las organizaciones, remarcó Morris.

Fiorela Meza, de Statkraft, añadió que el desafío a esta modernidad ha sido constante, porque implica cambiar las políticas de beneficios y compensaciones, pero también los espacios físicos, adaptándose a generaciones que buscan un ambiente “feliz” de trabajo, con espacio para juegos, por ejemplo. “Tocó adaptarse a la demanda”, remarcó.

Fuente: eBIZ Noticias

Pía Zevallos, gerente general de Libélula, señaló en TICAR 2022 que el sector minero-energético tiene un rol central en el objetivo de limitar el calentamiento global y la innovación es la gran aliada de esta tarea.

Al finalizar el 2020 entramos en el punto de quiebre climático a nivel global. El Perú está dentro del grupo de 195 países que se comprometieron, en el 2015, a limitar el calentamiento global a menos del 2° de alza frente a lo que existía antes de la industrialización. El Perú, por sus propias condiciones geográficas, debería estar en al menos 1,5° y no en el 3% previsto si no se realizan cambios. Por lo pronto vamos en el 1,1°.

Así lo expuso Pía Zevallos, gerente general de Libélula, durante el Simposio TICAR 2022 (Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones, Automatización y Robótica), desarrollado el 29 de noviembre en el local de la SNMPE (Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía), con el apoyo de la escuela de negocios de ESAN.

Zevallos destacó que el escenario actual es una oportunidad perfecta para innovar en el sector minero-energético y lograr cumplir en el futuro con los objetivos de reducción de emisiones de carbono (CO2) y llegar al 2050 con cero emisiones.

El Sector minero energético, dijo, tiene un rol central en la carbono neutralidad, no solo porque la minería provee al mundo del cobre (su demanda crecerá 500%) y otros minerales necesarios para que las industrias implementen los cambios necesarios, sino porque sacar adelante los proyectos de energía renovable o limpia son esenciales en la migración de tecnologías que son requeridas para operar en las fábricas. Su uso, enfatizó, tendrá un impacto ambiental fundamental para el 2050.

A su turno Ruth Escobar, jefe de Proyectos de Calidad de Sociedad Minera Cerro Verde, detalló que llegar a la meta del 2050 es una responsabilidad de todos, públicos y privados, y requiere un trabajo coordinado en todos los niveles de innovación. Se debe implementar medidas de innovación previa, es decir aquellas que evitan la producción de CO2; las innovaciones post emisión, que capturan, almacenan y usan las emisiones de CO2 de forma productiva; y un tercer grupo, aun en desarrollo, que intentan recuperar el CO2 del medio ambiente.

Pía Zevallos comentó que hay muchas formas de apuntar a cumplir el objetivo y van más allá de las reducciones de CO2, porque pasan por implementar medidas para reducir el consumo de agua en las industrias, que se verá afectada por el cambio climático, y regenerar o reciclar todo lo que se pueda para optimizar el aprovechamiento de los recursos.  

Un punto de partida, añadió, es tener una medición adecuada de los indicadores, porque son la base para ir viendo los resultados de las opciones adoptadas. Eso permite prepararse para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a ellos con una minería inteligente. No hay que olvidar, remarcó, que el 67% de desastres de Perú están relacionados con fenómenos climáticos y las minas están en zonas donde se presentarán sequías, olas de calor e inundaciones y se requiere estar preparados. “Un sol para prepararse para el cambio implica un retorno de 10 soles”, remarcó.

Trabajo coordinado

En el país ya se están implementando medidas para lograr esa adaptación al cambio climático y el trabajo cooperativo es parte importante de esa tarea de reducción de la huella de carbono. Así lo expusieron en el panel sobre el tema en el que participaron Carlos Mario Caro, gerente general de ISA REP; Elena Mendoza, gerente de Medio Ambiente de Pluspetrol Peru Corporation y Karina Cevallos, del proveedor tecnológico Weir Minerals Perú.

Cevallos detalló que es importante para lograr todos estos objetivos que los proveedores tengan alianzas con la academia, para preparar la mano de obra requerida y el desarrollo de innovaciones, pero también se debe coordinar con las minas para desarrollar plantas piloto que permitan ver los ahorros en recursos como el agua.

El trabajo coordinado debe darse también entre proveedores, dijo Cevallos, y permitir a las mineras desarrollar conceptos. “Pueden enfocarse juntos a resolver problemas en común de los procesos de producción. Muchos no competimos sino que nos complementamos y podemos ofrecer soluciones integrales”, destacó.

Como ejemplo comentó que hay una tecnología de flotación de partículas gruesas que permite recuperar eficientemente las partículas en el doble o triple de la manera convencional. Eso permite recuperar el 60% del cobre que está en los relaves, explicó y además produce un ahorro de 20% de energía y 20% menos uso de agua. Lo están implementando entre dos compañías proveedoras que se sentaron a solucionar juntas un problema del sector.

Fuente: eBIZ Noticias

En la inauguración del Simposium TICAR 2022 se hizo un llamado a implementar tecnología como apoyo al logro de objetivos de sostenibilidad y se pidió al Estado estabilidad social y política para impulsar el sector.

Tras dos años de eventos virtuales, debido a la pandemia de la Covid-19, el Simposium TICAR 2022 (Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones, Automatización y Robótica), volvió a su modo presencial en su XIII edición.     

Durante la inauguración, Raúl Jacob Ruisánchez, presidente de la SNMPE, destacó que los retos para el sector minero-energético son enormes, pero hay oportunidades que se pueden aprovechar en los nuevos proyectos en carpeta. Unos ¾ de dichos proyectos son eco-amigables, es decir trabajan con energía limpia, renovable, enfatizó.

En su presentación detalló que existen 46 proyectos mineros a la vista, valorados por más de US$ 56 mil millones y 62 del sector energético valorados en US$ 8500 millones. Lo que falta, añadió, es estabilidad en el entorno político y un marco legal predecible, sin cambios, que de las facilidades para concretar las inversiones.

Las empresas con operación local ya están trabajando en el uso de energía limpia para reducir la huella de carbono con ayuda de la tecnología y así poder llegar a la meta global de cero emisiones para el 2050, dijo, pero las inversiones están entrando a un periodo de reducción por los problemas políticos y los conflictos sociales inadecuadamente resueltos.

Hasta el 2015 hubo mucha inversión, pero los US$5242 millones invertidos en minería el 2021 y similar cifra para el 2022 se verán afectados y por eso se teme una caída, llegando a solo alrededor de US$2000 millones de inversión en mantenimiento para los próximos años, dado que los dos grandes proyectos ya arrancaron operaciones y no se están activando los nuevos en cartera.

El sector minero-energético aporta el 13,2% de la producción nacional y genera el 68% de las exportaciones, además de proveer 1,9 millones de puestos de trabajos entre directos e indirectos, detalló. Además, dijo, se ha recuperado los volúmenes de producción previos a la cuarentena y hay un crecimiento en producción de energía limpia, pero se requieren facilidades para continuar con nuevas iniciativas sostenibles, sobre todo cuando se prevé un alza de la demanda de cobre justamente para que otros cumplas sus objetivos de reducción de huella de carbono.

“Estamos ante una gran oportunidad para aplicar nuevas tecnologías en bioseguridad, por ejemplo”, afirmó tras resaltar que las mineras ya están preocupadas de la ciberseguridad, mejoras en la conectividad y en herramientas inteligentes que eleven la productividad, además del trabajo remoto que evita accidente en zonas riesgosas.

Hoy el 96% de peruanos tiene electricidad de fuente limpia y en zonas rurales se cuadriplico el acceso a energía en últimos 20 años gracias a que la producción eléctrica se triplicó, precisó. Eso demuestra que estamos avanzando en ese camino y esa es la ruta que vamos a seguir.

Eventos como el TICAR, permiten reflexionar sobre el rol de la tecnología en este proceso de cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible (ODSs), remarcó a su turno Silvia Dioses, presidenta del Comité de Tecnología e Innovación de la SNMPE.

Contar con más de 500 asistentes de los tres sectores involucrados (minería, hidrocarburos y electricidad) inscritos desde una semana antes al evento, superar los 300 expositores nacionales y extranjeros y la participación de más de 100 empresas proveedoras muestran el interés que hay en adoptar estas soluciones tecnológicas que ayudan a la sostenibilidad, que es la agenda del evento, añadió Peter Yamakawa, decano de ESAN Graduate School of Business.

Fuente: eBIZ Noticias.

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